lunes, 26 de agosto de 2013

EL SEXO NO SUSTITUYE AL AFECTO

Sexualidad no es lo mismo que ternura, aunque no son incompatibles. Si bien es cierto que durante las relaciones sexuales los mecanismos de defensa ceden y se ablandan (hasta un esquizoide puede gemir de placer), la fisiología de la ternura recorre otros caminos, más sensibles y cariñosos que los que transitan lo genital. 

Las personas que son víctimas de amores indiferentes suelen ver en el deseo sexual de su pareja una forma incipiente de afecto en tanto que, durante el coito, la frialdad parece disminuir. 

Sin embargo, un análisis más detallado mostrará que las expresiones y manifestaciones amorosas tienen más que ver con la pasión carnal que con la ternura: desear no es amar, aunque a veces marchen juntos y revueltos.

Repitamos: el sexo no sustituye a la ternura pero, en algunos casos, ayuda a que el autocontrol emocional se pierda y salgan vestigios de afecto o de algo que se le parece. 

Sin embargo, cuando la indiferencia es crónica y responde a un patrón de personalidad establecido, el sexo no pasa de ser sexo puro, y si bien el deseo relaja músculos y tendones, la frialdad afectiva no cede un ápice. Todo se reducirá a una fisiología concentrada en el placer por el placer. 

Si te quieren de verdad, el afecto no siempre estará unido al sexo.

Walter Riso -  Manual para no morir de Amor




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