Amor cuantitativo y algebraico: «¿Cuánto me amas?» o«¿Me quieres mucho?».
Si nos dicen que «hasta el cielo», quedamos satisfechos y felices, instalados en una nube. Pero la pregunta que más vale y que debes hacerte a ti mismo es cómo te aman.
Muchos psicópatas dicen amar muchísimo a sus parejas antes de masacrarlas. ¿Necesitas que te quieran mucho o que te quieran bien?¿Ambas cosas? Sería lo ideal. No obstante, es mejor un amor estable, repleto de ternura y alegría, aunque no llegue a la estratósfera, que un amor desbordado que anda como una bala perdida.
¿Con qué medida de longitud calibramos el amor que sentimos: centímetros, metros, años luz...?
¿Para qué quieres que te amen «más allá de sus fuerzas»? ¡Estarían todo el día cansados! Mejor que te amen sosegadamente, en el día a día, en el más acá, inventando y embelleciendo lo cotidiano.
Incluso, un amor excesivo y fuera de control puede llegar a ser mucho más molesto y dañino que el desamor.
Walter Riso-Manual para no morir de Amor

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